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Cristianismo con alzheimer

Muchas iglesias se han convertido en hospitales para enfermos de Alzheimer, donde los dependientes inmovilizados, son asistidos de todo cuanto necesitan para sobrevivir, pero nunca para ser sanados

El denominado “mal de Alzheimer” es una enfermedad neurológica e irreversible que desemboca en la demencia y posterior muerte de la persona que la padece.

A medida que la enfermedad avanza el paciente se vuelve incapaz de realizar tareas habituales como lavarse la cara, peinarse, etc.

Llega un desmoronamiento total de las facultades físicas y psíquicas. Se hunde en coma hasta que fallece.

Le puede parecer de poca fineza el que use esa enfermedad que aqueja a cientos de miles de personas para enfatizar una realidad de la iglesia cristiana del hoy.

Permítame ahondar en mi artículo y quizá al final decidas sumarte a mi reflexión.

Esta expresión de Iglesia que hoy tenemos ha olvidado muchos de los valores fundamentales de nuestra fe, las raíces de lo que nos dio identidad, permitiendo que progresivamente perdamos la memoria y esto a su vez la llevó a perder movilidad hacia la misión de Dios, cayendo en un estado típico del Alzheimer, la dependencia absoluta.

Un envejecimiento por Alzheimer en el que apenas reconocemos a nuestra familia, a nuestros seres queridos, a nuestro Padre.

Y da tanta lástima ver a alguien que no sabe quién es, lo que tiene que hacer o para qué vive... creo firmemente que muchos cristianos están en ese envejecimiento y hoy no saben quiénes son, cuál es su rol en esta sociedad y para qué existen.

Le señalo algunas, de entre muchas.

La Iglesia olvidó la firmeza inamovible del arrepentimiento genuino como iniciación del caminar cristiano, el hacer la confesión de pecados e invitar a Jesús a caminar es algo cada vez más raro en los lugares del culto.

• Inclusive el llamamiento al arrepentimiento en los escenarios cúlticos se ha ido exterminando.

Para mi vergüenza, teníamos a un músico en una de las bandas musicales que por años usó su talento y en una prédica de este principio de la cristiandad, aseguró que nunca había confesado sus pecados, él no era un cristiano nacido de nuevo.

Los cristianos han olvidado la riqueza de vivir sumergidos en el estudio de la enciclopedia de los libros bíblicos. Hoy la ausencia de esta disciplina ha propiciado que la ignorancia sea el insumo nutritivo para que inteligentes mercenarios manipulen multitudes. Debemos volver inmediatamente a los estudios bíblicos de casa.

Olvidaron que Cristo es la cabeza de la Iglesia, y como consecuencia colocaron personas en su trono; reyes, señores, patriarcas, divinidades a quienes se someten con sentido de adoración.