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Deja la orilla y surfea


Un desafío a la diversificación de competencias


Los tiempos han cambiado y si no hacemos todos los esfuerzos para surfearlos con las tablas correctas y pertinentes, viviremos revolcados por las olas de la mediocridad, olas retrógradas donde la mayoría pasa su vida.


Años atrás, en las áreas de la profesionalización, la meta era obtener una carrera profesional a toda costa. Para luego darse cuenta de que esa profesión que habían obtenido no estaba en sintonía con su personalidad, perfil psicosocial, habilidades blandas o no tenía sinergia con la población a la que estaban delegados, para muchos fue y sigue siendo frustrante ejercer una profesión que no va para el mismo destino de su pasión.



Hoy en día, la tendencia está variando, el poder realizar cursos técnicos certificados o acreditados en diferentes áreas, se ha convertido en la puerta de esperanza para que miles incursionen en el océano azul de la competitividad laboral a cualquier escala.

Con base en este contexto, desafío a pastores, pastoras, líderes y servidores en general para que en materia de formación ministerial hagamos exactamente lo mismo, diversifiquemos nuestras competencias, ampliemos nuestros alcances más allá de la “sola escritura”, por ejemplo, idiomas, ciencias sociales, medio ambiente, emprendimientos, redes sociales, comunicación digital, fotografía, migraciones, derechos humanos, niñez, gastronomía, entre otros.

Quizás mi propuesta provoque que alguien discrepe y considere que cualquier otra formación paralela a la Biblia, sea académica o no, resulte una ocupación innecesaria o irrelevante, sin embargo, esta reacción puedo respetarla mas no compartirla en lo absoluto.


La Biblia está plagada de las habilidades técnicas de muchas mujeres y hombres que las usaron como herramientas para su gestión ministerial. Algunos ejemplos fáciles de corroborar en el texto sagrado son: Moisés formado en gobernabilidad en Egipto, Bezalel y Aholiad como artífices del oro, Nehemías en liderazgo, Ester como Reina de Persia, esposa del Rey Asuero, Pablo en lo teológico y en lo artesanal, Lucas como médico y periodista.


Recuerdo que siendo un adolescente, un jefe Israelí de nombre Moshé me dijo: “Roy, tú no tienes la culpa de haber nacido en un pueblo como este, y de que tus papás no te hayan podido dar estudios, pero si será tu culpa si te quedas estancado sin estudiar y debes aprender Inglés, y de ahora en adelante únicamente te hablaré en Inglés y tendrás que aprenderlo”. Gracias a esa motivación no he parado de hablar inglés hasta hoy, y ese idioma me ha llevado a decenas de países y me ha abierto prósperos escenarios.


Brenda Clowers, mujer virtuosa y profesora de teología me dijo un día en el seminario: “Roy, debes aprender negocios, llegarás a ser un hombre muy exitoso en los negocios o un pastor que hará grandes negocios para Dios”. Toda la educación en negocios que aprendí en Coca-Cola y otros lugares, han sido usados para crear el modelo de negocios que Shalom tiene y que se ha convertido en todo un referente en América Latina.


Hoy puedo dar fe de la inspiración que estos dos eventos, entre muchos más, me proporcionaron a querer diversificar mi formación, algo que estimulo y modelo para quienes ayudo en su crecimiento en Shalom.


En contraste con esta idea, también he llegado a la conclusión de que cada persona invierte en ella misma en relación con la perspectiva de vida que tenga, ¿dónde se mira, a quiénes toma como modelo o ejemplo a seguir y, por supuesto, cómo piensa que será su legado al morir?


Sin embargo, espero que seas de las personas que están leyendo los tiempos actuales, que estás decidido a dejar huellas en este mundo, para que con disciplina, humildad, fe en Dios y mucho sacrificio, llenes el mural de tu inteligencia y espiritualidad con muchas especialidades en diversas áreas, y así muchos puedan beneficiarse con tus conocimientos y habilidades.

Frente a ti está ese océano azul de la competitividad laboral, y aunque no queramos aceptarlo en lo ministerial, aquí también existe ese nivel de presión por mejorar, ser y hacer de nuestros ministerios y organizaciones, verdaderas expresiones del evangelio.


Por esta razón, ese océano azul está justo a tus pies, tú decides. O te quedas en las orillas como millones lo hacen, sembrados en una silla haciendo lo mismo que aprendieron, mientras su corazón danza mar adentro, como muchos que pasan sus años entrando y saliendo tímidamente, permitiendo que lo único que les mueva y eleve sea una ola mediana; o serás de aquellos que deciden tomar recursos, oportunidades, especialidades técnicas y usarlas como tablas de surf y adentrarse en la inmensidad del mar.



En lo relacionado al ministerio, sostengo con profunda convicción que los ministros e Iglesias que logren mantenerse como opciones y alternativas saludables, centradas en la Biblia, en los próximos años serán Iglesias y Organizaciones lideradas por la versatilidad, por lo multifacético, por amplias y contextuales competencias, y por una gestión cargada de humanidad por parte de sus líderes.


Finalmente, puedo equivocarme, pero en el hoy casi nadie puede aferrarse a la excusa de no poder o no tener. Miles de organizaciones, gobiernos, instituciones, empresas o ministerios eclesiásticos como Shalom tienen la apertura y los recursos abundantes para facilitar tablas de surfear a quienes quieren dejar la zona de confort que da la orilla, y subirse a esas tablas que les permitirá llegar más lejos, afectar positivamente a más personas, y sobre todo perfilar un cierre de labores con profunda satisfacción por haber tenido la valentía de no quedarse en la orilla de una única carrera profesional o siendo un pastor con un básico en teología.


¿Qué vas a hacer, te quedarás en la orilla anhelando ir más adentro o tomarás algunas tablas para surfear las olas de los tiempos actuales y diversificar?


Gracias por llegar hasta aquí leyendo mi artículo, déjame tus comentarios y comparte con otros si el contenido aporta algún insumo de ayuda.

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