top of page

El COVID 19 como instrumento purificador

¿Será posible que el COVID 19 pueda ser un gestor de sanidad y purificaciónpara la iglesia?

Sí, creo y anhelo fervientemente en que la comunidad cristiana sufrirá cambios en pro de una plena y saludable renovación.

Resulta evidente que esta pandemia ha movido al mundo en todas las esferas, por lo que no creo necesario detallar todas las áreas en las que ya no seremos los mismos. Estamos viviendo un cambio inminente cual efecto dominó: una causa (COVID19); muchas reacciones.

Ahora bien ¿de qué debe ser purificada la comunidad de la fe?

De las adicciones que la iglesia ha incorporado a su integralidad durante décadas: el poder, el apetito por las fórmulas de igle-crecimiento; el consumo de la adoración a las figuras y al templo; el narcisismo eclesiástico y el uso de la prédica para manipular emociones. Y hoy, a pesar de las directrices dealgunos países, algunas se levantan en legítima rebeldía para funcionar en absoluto proselitismo como su adicción lo demanda.

Las ventas de estrategias, planes de evangelización y transformación socialque miles de comunidades cristianas adquirieron, sin haber sido parte de su crecimiento orgánico, la hicieron adicta a las sustancias artificiales. La iglesia dejó de mirar a Jesús y puso su mirada en mega líderes y en sus fórmulas, para terminar, convirtiéndose en copia de modelos anti bíblicos.

Como consecuencia de este falso ideal, el ministerio pastoral se desarrolló dentro de un solo ecosistema: el templo. Y desde ese escenario generó, promocionó y consumió todas sus adicciones, en total legitimidad.

Ahora, con todas las regulaciones que los países han interpuesto, la iglesia entró en una agónica ansiedad, tal cual adicto, que desespera por el consumo, por lo cual no sabe vivir sin esas practicas adictivas. Sin cultos, no se siente iglesia; sin caudillos, se siente abandonada y, sin liturgia, se siente vacía.

En términos de efectividad, la comunidad cristiana ya no responde a esta realidad y necesidad global, puesto que hoy muestra un híbrido que imposibilita la definición de su identidad desde la matriz bíblica de su engendramiento. Con total convicción, creo que la iglesia se degeneró en muchos aspectos, por lo que debe morir a todo lo que nunca fue parte de su diseño original; a todo lo que implementó, producto de las ofertas de los grandes imperios de conquista evangélica.

Todo lo artificial, cosmético, egolátrico, comercial; lo que dependía del llenazo de gente, los planes de conquista, las figuras como dioses, los discursos triunfalistas y de falsos decretos están avergonzados, porque nunca fueron parte del diseño original de Dios. Estas drogas están en evidencia, y ante eso, Dios está trayendo conciencia y purificación a muchos líderes e iglesias.

Cual retratista que debe observar detenidamente el rostro de su modelo para lograr los trazos exactos, y así plasmarlo en su lienzo, la comunidad cristiana debe volver a mirar sus orígenes para encarnar nuevamente la imagen y persona de Jesús en todo su ser, y así sus acciones lleguen a ser coherentes y transformadoras.

Por eso, considero que el COVID 19 será un instrumento renovador y sanador. ¿De qué manera? Como ya lo he planteado en otros escritos, la iglesia debe volver a la esencia de lo orgánico, que su Ser y Hacer encuentren forma y definición a partir del encuentro hermenéutico de la comunidad de fe con la Biblia, que su eclesialidad sea a partir de su encarnación con su Comunidad y,desde esa interacción dinámica, se gesten las expresiones de amor y servicio que traigan la promoción del Reino de Dios.

En sustento a este planteamiento, Jesús es el modelo por excelencia. Él invitó a sus discípulos a dejarlo todo y hacer vida a su lado, con la intención deliberarlos de sus adiciones, puestas a prueba en muchos momentos. Caminar junto al Maestro los hizo libres dentro de un mismo sistema que los tuvo cautivos: “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo”, en Juan: 17:16.

Los doce discípulos encarnaron en todo su ser la verdad del Reino de Dios y sus ministerios fueron una coherencia absoluta de sus tiempos con Jesús.

La iglesia de hoy debe volver a caminar con Jesús para ser verdaderamente libre. Tal como lo hizo la cristiandad del primer siglo: su apego a las doctrinas apostólicas; su pasión por estar juntos; compartir todo lo que tenían y el ejercicio piadoso de la oración comunitaria, les dieron el favor del pueblo y,por efecto, el crecimiento numérico, a pesar de no estar entre sus metas.(Hechos: 2:46-47)

Por lo tanto, una iglesia purificada será capaz de:

• Dar esperanza y enfrentar el miedo con información precisa y aliento a través de nuestra fe.

• Mantener a la comunidad de adoración más vinculada a través de los canales de comunicación, en caso de cuarentena e interrupción de relaciones físicas.

• Expresar la compasión y el cuidado de Dios a la gente afectada en nuestras comunidades, con los recursos económicos y humanos que sean requeridos.

• Respetar y obedecer todas las regulaciones de los gobiernos.

Finalmente, mi oración es que una vez que esta crisis sea neutralizada, la iglesia se haya purificado de todas estas adicciones, a tal grado, que se convierta en el reflejo viviente del Reino de Dios en medio del mundo.

pd: Déjame tus comentarios y compártelo.

11 visualizaciones0 comentarios

Comentários


bottom of page