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¡Hagamos la misión, unidos! Un llamado a la solidaridad y hermandad pastoral y eclesial.


Fotografía capacitación a pastores frontera con Nicaragua, Mision regenerativa desde la Iglesia local. Academia CCS.



El cumplimiento de la misión de la Iglesia implica la formación en muchas áreas, estas se convierten en herramientas útiles que afinan y potencializan las capacidades del servicio de cada comunidad de fe, sin importar su contexto geográfico.

 

   Sin embargo, este entrenamiento, en su gran mayoría, termina en activismos, frustraciones y complejos porque un alto porcentaje de las Iglesias que participan como oyentes, no tienen recursos para hacer lo que sus facilitadores enseñan con tanta fuerza e inspiración.

 

   En contraste, para algunas congregaciones desarrollar proyectos para sus comunidades es más fácil, por la abundancia de recursos que tienen o por las conexiones internacionales o locales que han logrado alcanzar. Desde nuestro llamado como Misiones Globales Shalom, hemos facilitado estas relaciones para muchas Iglesias en Costa Rica y otros países.  

 

   Por otra parte, ¿qué hacer con las Iglesias que no tienen recursos ni las conexiones?, ¿cuáles son los sentimientos de un pastor, con poca membresía, con ingresos limitados, cuando escucha las demandas bíblicas de la misión de su congregación? En el fondo de su corazón sabe que no puede hacer nada por su comunidad, debido a que tiene que trabajar para sostener a su familia.

 

   Como ejemplo de lo que podemos hacer juntos, les comparto este inspirador testimonio: Recibí una invitación para facilitar una serie de conferencias en la zona norte del país, bajo el tema “RegeneraciónComunitaria desde la Iglesia local”. Más de un centenar de pastores reunidos en el humilde templo,con techo de paja y tablas artesanalmente aserradas, con un piso de tierra que expedía un olor a tierra mojada.  

 

    Al terminar mi cuarta conferencia, observé al pastor Juan, cabizbajo, me acerqué y le pregunté:Pastor, ¿estás bien? Me miró y dijo: “Sí, pastor Roy, estoy bien, solo que todo lo que usted nos dice es una gran verdad, tenemos que servir a la comunidad, pero cómo hacemos los que tenemos el deseo de hacerlo y carecemos de los recursos.

 

   Esto me dijo mientras secaba sus lágrimas, lo que me animó a conocer su comunidad. Allí me comentó de su deseo por dar de comer a los niños.  Con base en mi experiencia en el establecimiento de negocios para el auto sostenimiento, le sugerí buscar algún terreno donde sembrar verduras paraproveer al futuro comedor infantil, y vender elexcedente de la producción. Cabe resaltar que la zona donde está situada esta comunidad de fe es totalmente agrícola, pero no habían podido leer su contexto y desde allí generar alternativas de ingresos.

 

     Esta es una constante deficiencia que muchos líderes de congregaciones tienen, no saben leer el lugar donde están ubicados para, desde ese espacio,armonizar actividades comerciales y muchas ministeriales.

 

    Regresé a Shalom con mi corazón comprometido con este labriego pastor, movilizamos recursos y, enla actualidad, tiene un comedor infantil para 100 niños, su sueño hecho realidad, y también cuenta con dos hectáreas de terreno sembrado de verdurasque le generan recursos. ¡Lo hicimos juntos!

 

   Ante estas crudas realidades, como la carencia de recursos y conexiones de la gran mayoría de iglesias en América Latina, les planteo lo siguiente:

¿Qué tal, si quienes tenemos recursos, sacamos de nuestras cuentas bancarias y bodegas capital semilla, ya sean estos para servicios comunitarios o para financiar emprendimientos de auto sostenibilidad económica? Y de esta manera las iglesias pueden poner en práctica lo que aprenden en diversos seminarios de misión.

 

   Para el desarrollo de toda la logística que estos proyectos requieren, existen varias organizaciones con amplia experiencia que pueden, y podemos acompañar todo el proceso de manera voluntaria.

 

   De ninguna manera este artículo pretende desestimar el valor de la formación, la enseñanza es un poderoso recurso, pero no es suficiente en estos tiempos de tanta necesidad, y debe ir acompañada de inversiones, conexiones y de movilización de recursos para que exista justicia y equidad de posibilidades, para todas las comunidades de fe en todos los lugares.

 

   Por lo tanto, si lo anterior lo integramos a todas estas bíblicas y desafiantes capacitaciones de la Misión de la Iglesia, la enseñanza tendría sentido ycoherencia, y sería un verdadero ejemplo de hermandad eclesiástica. Crearíamos una nueva y contextual versión del mensaje (Hechos 2,43-47):“Todas las cosas las tenían en común, y no habíanecesidad entre ellos”.

 

    Otro ejemplo bíblico que proporciona sustento a este artículo, es el evento de la pesca milagrosa (Lucas 5,6-7): “Hicieron lo que Jesús les dijo, y fueron tantos los pescados que recogieron, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca, para que fueran enseguida a ayudarlos. Eran tantos los pescados que, entre todos, llenaron las dos barcas. Y las barcas estaban a punto de hundirse”.  

 

   Este maravilloso milagro nos enseña que lapresencia de Jesús y la abundancia  en las iglesias,deberían llevarlas a gestionar y movilizar susrecursos a otras congregaciones (barcas) para que,poco a poco, todas gocen de más posibilidades para servir y transformar  a sus comunidades, en el poder del Espíritu Santo y del evangelio de Jesús.

 

    Por consiguiente, gozaríamos de nuevos expositores en temas relacionados con el ser y hacer ministerios eclesiásticos, contaríamos coninspiradores y novedosos modelos de otras prácticas del hacer la misión de Dios, todo como resultado de esa praxis solidaria de recursos y conexiones.  

   Una barca llena está llamada a llenar muchas otras barcas vacías.  

 

     En repetidas ocasiones, uso esta analogía para describir un poco mi pasión y cosmovisión por ver unas comunidades de iglesias hermanas ayudándose mutuamente. Estar en misión es como un partido de fútbol: los pastores con sus congregaciones somos un mismo equipo, contra el mismo equipo.

    Luchamos contra la injusticia, desigualdad, pobreza, dolor, explotación del medio ambiente, abusos, discriminación, entre muchos males del que adolecen esta sociedad y el medio ambiente, pero hay una gran diferencia: en nuestro equipo, algunos jugadores lo hacen descalzos o con zapatos en pésimo estado; mientras que otros gozamos de confortables zapatillas de marca, lo que nos permite ser más efectivos. Y con esa disparidad queremos ganarle al otro equipo, que ha sabido dotar a sus jugadores con todos los recursos necesarios.

¿Es justo esto?

 

    No obstante, conozco las implicaciones que conlleva una práctica de esta magnitud. Para muchas congregaciones significará sacar jugosos recursos de cuentas bancarias, salir de sus zonas de confort e ir a lugares de mucha necesidad. Hacer sinodalidad con congregaciones que no pertenecen asus aglomerados, rozarse con otras prácticaslitúrgicas, izar una sola bandera, la del evangelio, y darle honor únicamente al nombre de Jesús.  

 

   En conclusión, podrás preguntarte: ¿No tenemos nada que dar o nada por hacer? Entonces las cuentas bancarias, la abundancia de recursos humanos y de otras especificidades, serán los peores testigos en contra de muchas Iglesias el día que Dios pida cuentas acerca de nuestro testimonio y solidaridad cristiana.

 

O, si por el contrario, reconoces que tienes para dar y mucho por hacer, te propongo unir lo que tuIglesia es y tiene con lo que nosotros somos y tenemos, y juntos acompañar a otras comunidades de fe. 

 

   Dios nos está demandando llenar otras barcas.

 

   Si este artículo te ha desafiado y ayudado a valorar  tus recursos y sientes el llamado de Dios a compartirlos y careces del cómo y dónde, podemos ayudarte, contáctanos. 

 

 

   

 


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