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Iglesia imperfecta y sufriente, pero triunfante.




Fotografia de un templo, en Nicaragua, que acompaño, donde se reúne una comunidad de Fe, que evidencia el Reino de Dios, muy a pesar de sus limitaciones


“Ustedes son la sal y luz del mundo y las puertas del reino de las tinieblas no prevalecerán contra ella”. (Mateo 5:13-16 NVI)

Estas palabras sencillas y transformadoras de Jesús, fundador de la Iglesia, representan un potente mensaje sobre el significado de este organismo eclesiástico como un instrumento redentor de Dios para la promoción de su Reino.


Estas afirmaciones del Maestro tientan a buscar y clarificar aún más el concepto de Iglesia


Etimológicamente la palabra "Iglesia" significa "convocación”. Es el término frecuentemente utilizado en el texto griego del Antiguo Testamento para designar la asamblea del pueblo elegido en la presencia de Dios, sobre todo cuando se trata de la asamblea del Sinaí, en donde Israel recibió la Ley y fue constituido por Dios como su pueblo santo. (Éxodo: 19)


La primera comunidad de los creyentes en Cristo se reconoce heredera de aquella asamblea y se dan a sí mismos el nombre de “Iglesia”.


 Por otra parte, en el lenguaje cristiano, este término no solo refiere a la asamblea litúrgica, sino también a la comunidad local o universal de los creyentes: es el pueblo que Dios reúne en el mundo entero.  Su representatividad terrenal se centra en el Cuerpo de Cristo y en la predicación de la Palabra Santa.


La Iglesia es eso: Cristo presente entre nosotros. Es un llamado de Dios para redimirnos, para revelarnos y santificarnos con su gracia en los pequeños y grandes combates de la vida diaria.


La Iglesia es, por su misma naturaleza, misionera y sirviente enviada por Cristo a todas las naciones para hacer de ellas discípulos suyos. (Mateo 28: 19-20) Los discípulos y, por efecto, nosotros, recibimos del evangelio la invitación al servicio. Esto solo puede hacerse con vocación y ética social, con lo cual las buenas noticias del evangelio harán eco en medio de la sociedad.


Para realizar su misión de anunciar el Reino de Dios, a través de la predicación del evangelio, el Espíritu Santo construye y dirige la Iglesia con diversos dones carismáticos, en una dinámica orgánica del Sacerdocio con todos los creyentes que, de manera horizontal, se sirven uno al otro, sin ínfulas de poder, grandeza o control.


Así, peregrina y mística, como una flor de loto, la Iglesia emerge en medio de la sociedad bajo una dimensión transformadora, tal como lo expresa Jesús en su mensaje.


Iglesia triunfante, pero imperfecta


En contraste con todas estas infalibles verdades que constituyen la esencia y dinámica de la Iglesia, su propia imperfección es latente y notoria, aunque en algunos espacios oculte sus defectos cobardemente por temor a ser acusada por sus hijos y enemigos.

Algunos pecados como las heridas, vergüenzas, acusaciones y pérdida de credibilidad la hacen sangrar, en consecuencia, la hacen perder fuerza, relevancia, contundencia y testimonio. Pero, a pesar de esta realidad inacabable por sus constantes pecadores en recuperación, la declaración profética de su absoluto fundador, Jesús, la sostienen valientemente. 

Su fragilidad y pecaminosidad  le impiden su perfección, lo cual beneficia que no padezca del  síndrome de la egolatría eclesiástica.

La Iglesia sólo llegará a su perfección cuando Cristo vuelva glorioso. Hasta ese día, la Iglesia avanza en su peregrinación a través de las persecuciones del mundo y de los consuelos de Dios: “Estoy convencido de esto, el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús”, en Filipenses 1:6 NVI


Iglesia triunfante, imperfecta y sufriente


Basta con hacer un recorrido por la historia del cristianismo para extraer maravillosos testimonios de esa protección paterna y amorosa de Dios por la que su hijo Jesús inició en el madero del Gólgota.

 Tiranos sanguinarios después de Cristo, tales como Nerón, alrededor del año 64; Domiciano, alrededor del año 95; Trajano, cerca del año 107 y Marco Aurelio, cerca del año 167,  flagelaron despiadadamente la Iglesia por varios siglos. Según la cruel costumbre de esto tiempos, los cristianos fueron fustigados y mutilados con la rueda, lanzados a las bestias salvajes, quemados en la hoguera, crucificados y torturados de muchas otras maneras. 

Los sufrimientos de los mártires, su sangre en los campos de juego y demás atrocidades demostraron que la Iglesia, por más ataques que sufrió, los soportó valientemente debido al triunfo del siervo sufriente de la cruz, de la tumba vacía y de las cicatrices en el cuerpo del cordero expiatorio, Jesús, el Cristo.

La Iglesia de hoy sigue siendo avasallada en muchas partes del mundo por presidentes, líderes de tribus, sistemas económicos y políticos, quienes son usados por la furia del reino de la oscuridad en su afán de exterminarla. Y es sobre todas estas dinámicas de ataques destructivos y caídas pecaminosas que se levanta el Señorío de Jesús, a través del Poder del Espíritu Santo, para defender y coronar a su Iglesia triunfadora. 


Finalmente, les recuerdo estas palabras dichas por Jesús: “No tengan miedo, mi rebaño pequeño, porque es la buena voluntad del Padre darles el reino”. (Lucas 12:32 NVI)  Nuestra tarea es seguir caminando con fe y en unidad en medio de la diversidad, arraigados en la Palabra de Dios y en el poder del Espíritu Santo para ser verdadera sal y luz en cada uno de los lugares donde coexistimos.


Deja comentarios de inspiración y ánimo para todos quienes leerán este artículo. Gracias

116 visualizaciones2 comentarios

2 Comments


Tania Tamez
Tania Tamez
Jun 30, 2020

Muchas veces, nos olvidamos que Dios no quiere perfección dentro de la iglesia, Dios quiere una iglesia que ama y amar significa salir del templo y ver por los otros. Muchas gracias Pastor Roy, Dios lo ha puesto en mi camino, en el momento que necesitaba escuchar sus palabras.

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Elia Canessa
Elia Canessa
Jun 20, 2020

Muchas gracias pastor. Los hechos de los cuales tanto hombres como mujeres perdieron su vida, perseguidos...a causa del Señor se siguen dando bajo la sombra de las tinieblas. La iglesia, nosotros debemos estar listos, preparados para continuar con lo que se nos ha encomendado. Si vamos a las escrituras vemos como los siervos de Dios iban y venían de lugar en lugar llevando y haciendo la obra a la cual fuimos llamados. Nuestros planes deben ser los planes de Dios. Muchas gracias

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