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Prisionero voluntario de una “iglesia” abusadora

La complicidad y permisividad perpetúa la existencia de estructuras de dominio, control y abuso

--- Pastor Roy, me gustaría poder participar en este evento que ustedes están organizando, pero mi pastor no me da permiso, yo le pregunté el otro día si me autorizaba venir.

---Usted, ni nadie tiene mi permiso de ir a Shalom, si decide ir, irá fuera de mi bendición y recuerde que Dios castiga a los que desobedecen a su pastor.

Ante estas palabras no pude decir nada, no podía concebir que alguien pudiera llegar a ese tipo de jerarquía. Pero luego asumí que de seguro el Pastor estaba protegiendo a su oveja de esta ‘secta liberal’, como algunos llaman a Shalom.

Decidí investigar más acerca de este tema, para mi decepción fueron más y más los casos que lamentablemente se dan, yo creí que la Iglesia estaba en problemas porque algunos de sus líderes creaban estos sistemas de control y sujeción, pero aunque es verdad que ellos son los culpables materiales, existen otros responsables de que este virus se propague y estos son, las membresías, los seguidores fanáticos que se han enceguecido y llenado de estupor, que les convierte en simples esclavos de un sistema.

Profundizando en mi rápida investigación me aterrorizó un caso reciente en el país, en donde un pastor denominado el pastor de los ricos y famosos, es acusado por supuestos comportamientos sexuales inapropiados para con varias mujeres, lo que me escandalizó no fueron las acusaciones, sino más bien que conversando con una líder de esta Iglesia, me dijo, que ellos notaban desde hace años comportamientos extraños en ese pastor, pero que no se atrevían a hablar nada porque, Él era el ungido, el hombre de Dios, que nadie podía cuestionar.

Ahora, note lo siguiente, estamos hablando que en esta Iglesia se congregaban personas de alto perfil, empresarios exitosos, futbolistas, artistas, políticos que desde mi juicio gozan de un nivel de profesionalización como de refinados bagajes, que podían fácilmente detectar malos comportamientos y denunciarlos, pero en este vergonzoso caso, ni sus riquezas, ni profesiones, ni experiencias, les facultó hacer algo.

Y, desde la vitrina sectaria tenemos los mismos malos ejemplos, citando al líder La Luz del Mundo, a quien el FBI de los Estados Unidos le presentó un caso por abusos sexuales a menores y otros a mayores de edad, con pruebas materiales de los hechos. Interesantemente la gran mayoría de sus seguidores, se puede decir que miles, lloran y hacen plegarias por su inocencia, en apoyo a su líder, reunieron millones de dólares para pagar una fianza, la cual fue rechazada por un juez.

¿Qué tienen en la cabeza estas personas que son tan fáciles de vulnerabilizar? ¿Qué les hace querer ser parte de esta cárcel?

Existen muchos casos más, donde las membresías se convierten en el insumo más preciado de estos caudillos, les dan lo que pidan, someten a ellos todos sus recursos, viven como títeres de las voluntades de sus líderes; una señora me dijo --- Roy, mi pastor es el que ordena qué ropa interior debemos usar, si usamos algo cuando él nos mira y lo considera vulgar nos lo manda a quitar---

Efectivamente, la gente tiene la culpa de propiciar estos imperios de opresión y manipulación, las causas son las mismas que he citado en otros artículos, ignorancia bíblica, centralización en la figura no en Dios, por supuesto el haber colocado a esa figura como El Siervo de Dios, el ungido del Señor, quien es intocable e incuestionable.

El culto a la personalidad (culto a la persona), a la adoración y adulación excesiva a un caudillo o líder carismático, especialmente cuando se trata de uno que sirve a Dios, que se coloca títulos con la estrategia de someter a quienes pueda.

Son prisioneros voluntarios, por no cuestionar, por dejarse usar, por callar ante lo que está mal, por no pedir cuentas, por someter sus voluntades ante el autoritarismo, porque a pesar de ver tantas cosas mal, prefieren seguir que salir, por decir, ¡sí! a todo, son culpables por adularlos y colocarlos en el trono de Dios.

Este tipo de liderazgo se orienta hacia el control y manipulación total de la feligresía hasta lograr su sometimiento, manteniendo un estilo de vida rígido y legalista…”. Ya esto cae en el mundo de la contrainteligencia, el surrealismo y la paranoia, obligándose los miembros a vigilarse unos a otros de forma enfermiza, para juzgar el menor desliz, que los aparte de la férrea doctrina del pastor o del ungido. Es una alegre aventura entrar a este tipo de iglesias y una terrible pesadilla querer luego salir. Algunos partidos políticos curiosamente coinciden con tales prácticas y Costa Rica y otros en América Latina somos testigos de esto, muy bien.

Casi que son una versión mas del Síndrome de Estocolmo, pasan de víctimas a ser románticos enamorados de sus trasquiladores. La gente participa en la Iglesia porque está deseosa de ser parte de un sistema en el cual puede someterse. Ellos desean seguir a Dios y ser enseñados a honrarle mediante sus vidas. Yo diría que este tipo de humildad se compone de la mayoría de las personas que consistentemente buscan a Dios, su Biblia y su Iglesia.

Pero terminan siendo promotores de esta epidemia.

Ahora, la gran pregunta es, ¿cómo erradicar este mal de las masas? ¿Cómo ayudar a que algunos decidan salir de estos sistemas? ¿Se podrá salir de estas cárceles de iglesias abusadoras?

Erradicar este mal es misión imposible, en el tanto existan estos pseudo-servidores de Dios, existirá quien los escuche y por supuesto habrá quienes les obedezcan, el ayudarlos podría ser; que más se sumen a denunciar con valentía estos abusos para generar reflexión y autocrítica. Proveer formación bíblica sería, documentada para facilitarla a quienes miremos siendo parte de estos gobiernos.

Ayudarles facilitando espacios de amor, sanidad, reconciliación y nunca por nada mostrarles un rasgo de autoritarismo.

El salir es más difícil, porque implicará un heroica subversión, de huida, de escapar por la vida y las de sus seres queridos. No puedo facilitar un proceso pastoral como método de salir, no existe uno como tal, son tan hostiles, tan salvajes y despiadados que no darán tregua para confrontaciones respetuosas, para conversatorios de reflexión bíblica, no existe tal posibilidad.

Soy tan contundente en esta propuesta de huir para sobrevivir, porque acompaño víctimas, que fueron pastores de estas denominaciones, como también ayudo a miembros que fueron flagelados y cuando quisieron hacer algo para externar sus inquietudes, fueron excluidos violentamente, con la condena de haber perdido hasta su salvación.

Si conoces a alguien que es parte de esta enfermedad, acércate para generar reflexión, ahora bien, si estás leyendo este artículo y eres parte de esta población permisiva, te pido que salgas inmediatamente para que no termines como miles, herido, decepcionado y lo peor, negando a Dios.

Pero, llegará el día en que el Pastor de las ovejas hará su defensa y con el poder de su autoridad castigará a todos quienes abusaron y trasquilaron a sus rebaños, como también el Buen Pastor curará las heridas y enjugará las lágrimas de todas sus ovejas abusadas.

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los presos y dar vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, para proclamar el año del favor del Señor.» Lucas 4:18-19.

Comenta y comparte con quienes puedas. Gracias por leer.

Pd/ Próximo articulo, ¿Cómo saber si estoy en una iglesia abusadora?).

36 !La gente no quiere más cultos…. así...¡

¿Qué tan relevante es nuestro culto hoy, para nuestra comunidad?

Eran los años ochentas cuando siendo un niño nos decían que fuéramos a la iglesia. Era una linda invitación la que no dejamos a la deriva, la asumíamos con tanta pasión que no importaba caminar debajo de la lluvia cubriéndonos con pedazos de plástico que a penas nos cuidaba la espalda. Llegábamos al lugar de reunión mojados, temblando del frío que venía desde las faldas del volcán Poas.

Que alegría nos daba escuchar las guitarras acústicas afinar y ver al tío Óscar hacer cantar a su viejo requinto mientras que, junto a un grupo de hermanos, cantábamos a un solo coro ¡cuan grande es El!, entre otras joyas de la himnología ( himnos) antigua.

El espacio de testimonios era insustituible en la iglesia. El anfitrión nos invitaba a dar gloria a Dios por lo que Él nos había hecho y pasaban los agradecidos rebosantes de felicidad a contar sus experiencias del acompañamiento milagroso de Dios. La hora de la predica por el Pastor era mi favorita. La presentación era elegante, homotéticamente intachable, las argumentaciones bíblicas exquisitas y salíamos desafiados a poner en práctica lo aprendido.

¡Que tiempos aquellos, donde ir al culto era motivo de júbilo! Sin contar con los recursos tecnológicos del hoy ni mucho menos con las facilidades que este siglo nos brinda.

Todo lo anterior, sin contar la persecución que vivían los primeros seguidores de Jesús en aquellos días acompañados de golpes e improperios. A uno de mis tíos, Norman, habiendo sido un alcohólico y problemático, viajando para el culto, lo llamaron algunos hombres para escupir su cara y lanzarle un trago de licor en su camisa, intentando persuadirlo a pelear o a caer en el vicio, a lo cual él respondió – Dios les bendiga, algún día comprenderán, mi felicidad de, tener a Jesús en mi corazón—

Aun recuerdo que los vecinos de la iglesia, que se decían enemigos de los “evangélicos”, todos los días de reunión se paraban en al frente de sus ventanas para ver y escuchar nuestra celebración. Pero no lo hacían para increpar o para filmar un video y mandarlo a la rectoría de salud pública solicitando el cierre del local, sino que estaban allí de pie para escuchar las alabanzas y la prédica.

Y esa liturgia, (programa del culto) humilde, simple y espontánea impactó a muchas personas que, meses después, llegaban a los pies de la cruz decidiendo ser parte de la iglesia.

La iglesia del hoy, en América Latina, fue gestada desde verdaderos cultos, donde desde la sencillez y la humildad de los locales de reunión, adornados por gente de bajo perfil y hasta de poca profesionalización teológica, supieron hacer espacios de celebración que reunía los elementos centrales de la razón de un culto; Dios como centro de adoración, las alabanzas con mensaje de redención y exaltación a Dios, la proclamación del testimonio de lo que Dios les había dado o hecho y el ejercicio de la palabra expuesta sin adulteraciones y por supuesto la koinoinia, comunión de la gente, que vivían amándose, visitándose unos a otros. Y el culto no era la única expresión del ser y hacer la iglesia, en absoluto, el culto era la consecuencia de una vida de evangelización y testimonio práctico de lo que vivían en sus hogares, comunidades y lugares de trabajo.

Hoy el culto define a la iglesia y nada más…

Para nuestra propia pena, esta referencia histórica ha dejado de ser una verdad en el hoy. De seguro alguien hará su contra-propuesta a este artículo - alguien, intentando asegurar que los cultos de hoy son mejores que los de ayer - y sacarán de sus archivos fotográficos las imágenes de lugares abarrotados de gente, con manos levantadas y con efusivos rostros con exclamaciones victoriosas. Por supuesto que en esta defensa por el culto actual no faltarán los cortos vídeos de las frases más “potentes” del predicador que usan para animar a otros a llegar a sus cultos.

Hoy, los cultos se convirtieron en reuniones sociales, donde se fabrican escenarios con toda la tecnología que se pueda y quienes no cuentan con los recursos para hacerlo inventaran lo que sea necesario para intentar crear un escenario que atraiga a la gente. Y por supuesto no puede faltar la música con canciones que tocan emociones y exacerban, con poca o nada de biblia. Todo lo anterior, persigue casi siempre dos objetivos: primero, levantar las finanzas para seguir financiando la operatividad del lugar del culto y su staff ; y segundo, preparar la alfombra roja para que el vocero de Dios suba a la tarima a dar su más elocuente predica de contenido humanista y triunfalista donde sagazmente usa un par de versículos que hábilmente teje con situaciones de las personas para traerles un mensaje de “todo lo puedes en Cristo que te fortalece”. Y todo lo anterior, se practica desde un ecosistema con matices de exclusividad, en términos del lenguaje que se usa, de formas y maneras que son únicamente para los entendidos de ”ese culto”.

Nadie que no sea parte logrará con facilidad descodificar el contenido. ¿A qué culto irán los que buscan a Dios, ante este tipo de cultos?

Además, toda esta actividad litúrgica (actividades dentro del culto) está desvinculada de la práctica del amor, la misericordia y la compasión que Dios demanda en Isaías 1:10-17, 66:3, Proverbios 21:13, Amos 5:20-24, Miqueas 6:1-8

Y, de este mal no se escapan algunas de las iglesias pequeñas o de pocos recursos, cada una en proporción hacen de su culto una versión igual o parecida a lo que en este artículo trato.

Mucho de lo descrito en este artículo lo he visto y experimentado en, prácticamente toda América Latina.

La gente sale de estos lugares llenos de emoción y efervescencia que no tiene una durabilidad más allá de un par de horas. Esto, sumado a la ausencia de desafíos para poner en práctica el mensaje del amor de Jesús en sus lugares de influencia. Ni tampoco, con un contenido bíblico que se convierte en herramientas de formación y consolidación para su cristiandad.

En algunos lugares, los vecinos se paran al frente de sus ventanas, al frente de los edificios de esos “cultos”, toman fotos y hasta videos, pero no por haber sido impactados del poder de Dios, sino serán usadas como pruebas ante las autoridades debido al escándalo, la obstrucción vehicular, entre otras demandas.

El culto debe acabar con esta manera industrializada, manipuladora y al estilo de Hollywood, no puede ser más un evento social. El culto deber ser redimido, debe volver a ser el espacio de adoración a Dios, de comunión de los unos con los otros, de oración seria por las peticiones de las personas, donde el dar sea estimulado por la obra del Espíritu Santo y como apoyo de la membresía a la misión de la iglesia que integra la ayuda ordenada a los más necesitados, donde la prédica sea bíblica, sin manipulaciones ni con ningún tipo de adulteraciones. El objetivo central es que se anuncie el mensaje de la cruz con las exigencias que tiene y con la esperanza que nos da, donde la gente que no es parte se siente atraída y al ingresar encuentren una iglesia que estaba preparada con intencionalidad tanto para ellos como para todos.

No más culto así…

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