¿Volver a adorar de la misma manera? No por favor.


Las regulaciones de algunos gobiernos están empezando a ser flexibilizadas y ante esas disposiciones las iglesias se preparan para regresar a su hábitat institucionalizado, los templos. Y los ministerios musicales, que para efectos de este articulo llamare bandas musicales, suspiran anhelando el momento de reaparecer en escena para hacer adoración y alabanza a Dios en compañía de los congregantes.


Aunque también anhelo ese momento de poder celebrar el culto con la iglesia donde sirvo como pastor, les invito a que revisemos por unos minutos ¿a que llamamos adoración en la mayoría de las comunidades de fe y cuantas de esas definiciones están en armonía con algunas raíces etimológicas del hebreo? Para al final preguntarnos, ¿sí es esa la adoración a la que deseamos volver?


No dejemos de lado que mucho de lo que la iglesia ha hecho es reduccionismo, con el cual ha creado sus propias versiones de muchos aspectos de la vida eclesial: la salvación, la santidad, la misión, la adoración, por solo citar algunos de los aspectos bíblicos y teológicos más pertinentes.

“Hay que considerar los idiomas originales de las escrituras y aplicarlos a nuestros contextos particulares”.

Ahora, vamos a considerar uno de los términos que se utiliza en hebreo para referirse a la Adoración que es Avodah, recordemos que el lenguaje da forma a nuestra realidad por eso siempre es recomendable ir a los idiomas originales del texto bíblico, que además del hebreo y griego koiné, también contiene arameo. Nuestro entendimiento e interpretación de los idiomas originales de las escrituras sagradas puede limitar nuestra comprensión del contexto bíblico, o expandirlo y enriquecerlo.

La palabra hebrea Avodah es un excelente ejemplo de esto, puede significar varias cosas, incluyendo "trabajo" y "adoración", Avodah se utiliza en las escrituras de varias formas y contextos, aquí algunos ejemplos bíblicos:

- "Seis días trabajarás (Avodah), pero en el séptimo día descansarás". (Éxodo 34:21).

- "La gente sale a su trabajo (Avodah) y a su trabajo hasta la noche". (Salmo 104: 23).

- "Pero en cuanto a mí y mi hogar, serviremos (Avodah) al Señor". (Josué 24:15).

- "Entonces el Señor le dijo a Moisés:" Ve al faraón y dile: "Así dice

El Señor: deja ir a mi pueblo, para que me adoren (Avodah)". (Éxodo 8: 1).

¿Notan las riquezas de las interpretaciones de este término?

Se asocia con trabajo y adoración, El trabajo es una oportunidad para construir el Shalom de la ciudad y de nuestro entorno, por medio de de nuestros actos de trabajo y adoración diarios, podemos asociarnos con Dios en la tarea continua de renovación de su creación en perfecta adoración al creador.

Podemos entonces decir que, Avodah, que se utiliza para "adoración" en las escrituras hebreas, también puede significar "servir" y "trabajar". Pablo el Apóstol enseñó que "tu adoración espiritual" es ofrecerte a ti mismo, todo lo que estás capacitado para hacer, servir a Dios y a los demás.

Debemos rescatar el significado mas integral de la adoración cristiana. Por lo tanto, toda la vida es un acto de adoración. La adoración

no puede reducirse a una reunión los domingos por la mañana. En un sentido más completo, la adoración abarca toda la obra amorosa del pueblo de Dios, cada acto de compasión y gracia. Las comunidades de fe, vivimos para adorar a Dios a través de lo que somos y hacemos, nunca la adoración tuvo énfasis en lo litúrgico sino que más bien era parte de la continuidad de acciones de amor, misericordia que se desarrollaban en los escenarios comunitarios.

Si estás de acuerdo con que debemos rescatar la adoración y ponerla en el contexto legítimo, aceptarías conmigo qué podrían cerrar todas las iglesias del mundo y la verdadera adoración continuaría. Las instalaciones de la iglesia pueden haber estado cerradas a ciertas reuniones en los últimos meses, pero déjenme ser claro: la iglesia, el pueblo de Dios, el cuerpo de Cristo, nunca ha estado cerrada, ni mucho menos su adoración misional.

La congregación a la que sirvo está haciendo una movilización de recursos para los más necesitados, acompañando iglesias, familias pastorales, proveyendo acompañamiento a pequeñas empresas que están colapsadas y muchas otras cosas más, desde nuestros inicios descubrimos que la adoración nunca nació para ser una expresión única del templo, y que debe ser libre de toda institucionalidad.

Si regresamos a una cultura de misión, obtendremos adoradores comunitarios, pero si continuamos con esta cultura de adoración centralizada en el templo, seguiremos teniendo adictos a la adoración empaquetada y sensacionalismos en nuestros servicios de adoración.

Una Avodah encarnada en el Shalom de Dios. Si nos dan permiso de regresar a nuestros “lugares de culto”

incluso a expensas de la salud de nuestros rebaños y de la comunidad en general, tal vez estemos negando lo que creemos y seguiremos malinterpretando la adoración misma.

En todas mis visitas a nuestras iglesias hermanas, en Sur América, Centroamérica y en África, he sido testigo de una adoración que se ha liberado de las camisas de fuerzas institucionales, en circunstancias mucho más restrictivas y hostiles.

Al ver su lucha por la justicia, la solidaridad, la compasión y la generación de transformaciones sociales desde su encarnación con sus comunidades, regreso con mi alforja llena de gratitud de saborear la subversión de esas comunidades de fe ante el reduccionismo de la adoración. Aún así, no creo que el gran desafío de los cristianos durante esta pandemia sea si se nos permite adorar. Es si sabemos qué es la adoración y si podemos ser coherentes.

No olvidemos las exhortaciones de los profetas, entre ellos Amos e Isaías que fueron enviados por Dios para dar mensajes de exhortación en contra de la ‘adoración’ institucionalizada que Israel practicaba, la cual estaban desvinculada de la justicia, misericordia, compasión, a la cual Dios dice no querer escuchar, cerró sus oídos. Todo acto litúrgico sin la práctica de la misericordia es abominación para Dios.

Es imperativo “buscar el bienestar de la ciudad” como lo instó el profeta Jeremías, la autoconservación, especialmente para la institución eclesiástica, no es la verdadera adoración de la iglesia. Incluso Jesús se entregó en amor por todos nosotros a costa de su propia vida.

Finalmente, presento un desafío para que hagamos todos los ajustes necesarios en nuestros ministerios para que podamos practicar el Avodah trabajando en procura del Shalom de Dios. Y todos como pueblo cristiano evangélico podamos dar una adoración que se exprese en acciones de amor y servicio, y por supuesto que nuestras reuniones culticas sean para celebrar en comunidad todo cuanto hemos sido y hecho donde quiera vivamos.

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”. (Mateo 5:16).

Espero que este artículo nos haga reflexionar y podamos juntos conspirar para lograr cambios en la Iglesia Evangélica.

¿Volver a adorar de la misma manera? No por favor.


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